Entrevista: Daniel Marín

Hablar de Daniel Marín, es hablar de un artista que comunica alegría; ganas de vivir, paz y vitalidad. No solo lo hace a través de sus lienzos, sino que sus palabras y estilo de vida dan constancia de esa visión tal y como nos demostró en una estupenda entrevista en la que nos enseñó que el pintor pinta lo que ve y el artista pinta lo que siente 

Lo primero, Daniel, buenas tardes y gracias por concedernos está entrevista a Mangata Magazine.  

 

Buenas tardes y encantado. 

 

Según tengo entendido, se inició usted en el mundo de la pintura con 16 años cuando le regalaron un estuche de pintura. ¿Recuerda qué fue lo primero que pintó con él y qué deseaba expresar? 

 

Todo comenzó con un regalo que consistía en un estuche de pintura que incluía un libro cuyo título era Como pintar al Óleo. El primer ejercicio era pintar un florero y eso fue lo primero que pinté. No me movía ninguna intencionalidad concreta, se trataba de copiar y una primera toma de contacto con los pinceles. En ese momento, comencé a descubrir que el mundo del óleo tiene su miga. Pero gracias a esos ejercicios hoy me dedico a la pintura.  

 

Háblenos de sus inicios en la pintura. ¿Qué le resultó más complicado del proceso? 

 

Me resultó complicado manejar la técnica de mezclar colores para conseguir dar con los tonos. El hecho de ser autodidacta me obligó a aprender a base de cometer errores. De ellos aprendí y cada vez me iba saliendo un poquito mejor, eso me subía el ánimo, junto al apoyo recibido de familiares y amigos, conseguí avanzar poco a poco.  

 

Actualmente sus obras están catalogadas como Abstractas. ¿Cuántos años transcurrieron y cómo llegó a adquirir su propio estilo?  

 

Durante 13 años no pintaba mucho, me quedaba en unas cuantas obras anuales, lo típico cuando es solo un hobby para tu tiempo libre. Aquellas obras solo consistían en floreros, bodegones y algún que otro retrato. Pintaba los fines de semana y los cuadros se los regalaba a familiares, amigos e incluso alguna pareja del momento.  

 

Llegó 2008 ese año fue difícil a nivel laboral influenciado por la crisis, los niveles de estrés eran elevados y al llegar a casa necesitaba desconectar, recordé que la pintura era un bálsamo que conseguía relajarme. Convertí en hábito el llegar por las noches a casa y pintar para relajarme. Los bodegones y los floreros dejaron de llenarme como antes y comencé a pintar caras pero ya sin seguir un ejercicio, pintaba lo que me venía a la mente sin fijarme en ningún libro. Observé que me gustaba la sensación que producir caras me aportaba y conseguí sacar mis demonios fuera y por tanto me levantaba más desestresado. Convivir con más de 50 cuadros secando repartidos por la casa y la madre de mi hija enfadada al verlos, hizo que me planteara montar la primera exposición. El primer cuadro abstracto pertenece a una serie de cuadros en blanco y negro y me surgió solo.  

A la hora de crear una obra nueva ¿sigue un ritual o se deja llevar por lo que siente? 

 

Todo depende de la situación y lo que necesite crear. Si lo que estoy es preparando una feria, como es un proceso largo al ser más de 100 cuadros, me dejo llevar y una vez que entro en trance puedo llegar a estar un mes casi sin dormir. Recuerdo que para la primera exposición en Nueva York me pasé dos meses sin apenas dormir. Fue una locura.  

 

¿Diría que ha tocado techo como artista o aún queda mucho por descubrir de su arte? 

 

No, para nada. Me queda mucho por descubrir, por hacer y por avanzar. Estamos hablando del arte y el arte es infinito un área donde es imposible llegar a tocar techo. Esto es un pequeño comienzo y el mundo está todo por delante.  

 

No solo es pintor, también es diseñador de joyas, ¿cómo  y cuándo se le ocurrió incrustar piedras preciosas en sus cuadros? 

 

Es de mi época primera, una de las primeras caras. Estuve viviendo dos años en Brasil en las minas, hecho que hizo que coleccionara muchas piedras preciosas. Así fue como se me ocurrió incrustar alguna gema o amatista teniendo mucha aceptación, ello conllevo que se revalorizaran los cuadros hasta alcanzar los 700€. 

 

¿Qué técnicas utiliza para recrear la imagen creada que finalmente se observan cuando las obras están finalizadas? 

 

Me decanto por la técnica mixta, me dejo llevar. Puedo tener alguna estructura en el proceso de creación del cuadro, pero normalmente es lo que se me ocurre en el momento. Todo me vale, un guante, una camiseta, mezclar oleo con acrílico, aunque esa mezcla esté prohibida en el mundo del arte, por el hecho de que una se diluye en agua y otra en disolvente provoca que se repelen entre sí, pero si aprendes a usarlas se consigue crear un efecto que gusta bastante.  

 

Sus cuadros están llenos de color, ¿a qué se debe?  

 

Deseo transmitir vitalidad y positividad. Todo lo contrario que, a día de hoy, se transmite en los medios de comunicación ya que ellos solo dejan entrever miedo, así que intento transmitir amor. Si no tenemos miedo podemos seguir creciendo, de otro modo, nos quedamos estancados en las mismas rutinas diarias. 

 

¿Qué colores suele conjuntar para crear imágenes? 

 

Soy capaz de conjuntar todos los colores. Tengo cuadros con más de 50 tonalidades, no es sencillo, se tiene que trabajar por capas para que no se entremezclen quedando una tonalidad marrón. Esos cuadros llevan un proceso de creación de meses ya que las capas de óleo necesitan más tiempo de secado.  

¿Qué no pintaría nunca y por qué? 

 

Nunca pintaría la negatividad; muerte, depresión, enfermedad, etc. Mis títulos y mis obras, siempre en positivo.  

 

Me gustaría saber su opinión de la siguiente cuestión; ¿Consideras que Internet es un buen sitio para publicitar el arte y así llegar a más público? 

 

Sí, totalmente. Internet es una herramienta que usándola sabiamente es interesante. Bajo mi punto de vista, es muy importante para no quedarse estancado a nivel local. Tenemos el caso de Párraga, uno de los mejores artistas para mí, si hubiese salido de Murcia sería un grandísimo artista al tener una producción muy alta, pero se quedó estático en la ciudad, lo mismo, porque en esa época no había las tecnologías de ahora, pero tampoco utilizó las que tenía a mano en su día.  Si hoy no utilizas Internet te quedas en un nivel local.  

 

¿Puede ser que Internet sustituya, hoy día, el antiguo boca a boca? 

 

Claro, sustituye muchas cosas. Aunque el boca a boca para vender siempre es lo mejor. A la hora de cerrar una venta si alguien ha adquirido un cuadro y le gusta el resultado final, cuando recibe visita en casa suele dar la referencia del artista. Aunque no hay que olvidar que en Internet se llega a otro tipo de clientela, sí que es verdad que es más difícil vender ya que no tienen la posibilidad de ver el cuadro físicamente. 

 

¿En qué proyecto está trabajando en la actualidad? 

 

Ahora mismo estoy centrado en una exposición en París, que tendrá lugar la semana que viene. Y después me adentro de lleno en la presentación de la nueva colección 2016 para Estados Unidos que tendrá lugar a finales de año. 

 

¿Recuerda cuál fue la primera obra que vendió?  

 

Fue en la primera exposición que realice allá por el 2008 en La Plaza de las Flores, en la inauguración del Mesón Grana. Recuerdo que fue el primer cuadro abstracto que dibujé en tonos blancos y negros de la serie Ratas y Monos, no muy convencido lo expuse y resultó ser el primero en ser vendido a los 5 minutos de inaugurar la exposición, de hecho, no tenía claro el importe del cuadro cuando me lo preguntó el  comprador, al final, sin saber por qué lo fijé en 300€ y el hombre no dudó en pagarlos.  

En aquella primera exposición, a la cual, asistieron Francisca Muñoz y Manuel Herrera, más conocidos por el pseudónimo MUHER,  de 21 cuadros que expuse, logré vender 17. 

Dejemos de lado la parte profesional ya que queremos saber un poco más de usted. Parte de su vida la ha pasado fuera de España, ¿cuál cree que es lugar en el mundo y por qué? 

 

Lo tengo muy claro: Nueva York. Soy consciente que residir allí me haría las cosas mucho más fáciles. También me gustan Los Hamptons, es una zona muy tranquila y sobre todo artista. Muchas de las residencias están abandonadas durante el año, son de uso vacacional, y algunos propietarios suelen ceder las construcciones anexas a artistas para que trabajen a cambio de un par de obras.  

 

Pollock, residió en su época de más apogeo allí, por la tranquilidad con la que se trabajaba en la zona. Además, allí es algo muy implantado.  

 

¿De qué color pintaría el panorama actual? 

 

Parto de la base, de que el panorama lo creamos nosotros, si nos dejamos llevar por los medios de comunicación generalistas y todo lo que nos intentan vender para convertirnos en peones del sistema. Por ello opto por salir de ese tono grisáceo y me decantaría por el rojo ya que es el color del amor. Debemos impregnar todo con amor.  

 

¿Cómo transcurre un día normal en la vida de Daniel Marín? 

 

Madrugo mucho, me suelo levantar entre las 4:00 o 5:00 am. Acostumbro a tomar agua tibia con limón para canalizar el cuerpo. Me gusta leer, ahora mismo estoy con la Biblia, investigo por internet o veo documentales, cuando no, realizo algún curso para seguir avanzando. A partir de las 07:00 am comienzo a pintar. En general, mi día transcurre trabajando, ya que tengo la suerte de que mi trabajo es mi manera de desconectar.  

 

Un sueño inalcanzable y uno realizado. 

 

No hay sueños inalcanzables, antes o después se consiguen todos. Algunos pueden ser difíciles, pero no los descarto. El realizado fue exponer por primera vez en Nueva York, después de esa llegaron 10 más. 

 

¿Qué plasmaría en un lienzo para que se recordase eternamente? 

 

(Risas). Mi alma gemela, aunque primero debería de encontrarla.  

 

Dejando de  lado su profesión, ¿qué es lo que más le apasiona? 

 

Las piedras preciosas, mi anterior profesión.  

 

Qué aconsejaría a los nuevos artistas.  

 

No desesperar nunca. Cuando somos nuevos pensamos que nos van a ayudar de algún modo, se tocan muchas puertas comprobando que se mantienen cerradas. Que no desilusionen si inicialmente no consiguen ayuda, deben seguir con el empeño de querer avanzar y al final todo llega. Las prisas son malas, hay que ir poco a poco y avanzar paso a paso sin desesperarse. Empezar desde  lo más bajo e ir creciendo cada día, hasta que una galería comience a promocionarlos. 

 

Las prisas son buenas o traicioneras 

 

Cada caso depende un poco, un artista depende de muchos factores. Las prisas siempre son malas, se va poco a poco y avanzando paso a paso.  

 

Yo hice exposiciones en sitios inverosímiles, peleándome día a día, no es llegar y exponer en el Prado. Mi camino fue empezar por restaurantes y galerías, aunque no me obsesiono por las galerías. Mi caso es especial porque el marketing lo manejo yo mismo y no dependo de una galería para darme a conocer.  

 

Muchas gracias desde Mangata Magazine y seguiremos muy atentos a todo ese futuro de éxitos que seguro vendrán. 

 

Muchas gracias, a vosotros.  

 

Hasta aquí esta mirada al fascinante mundo de un artista que hizo de las pinceladas y el color un estilo de vida, paseando sus obras desde la urbanita Nueva York, a la romántica Venecia hasta la fascinante Dubái. 

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